Silent Hill no ha envejecido si nos enfocamos a las sensaciones que uno como jugador experimenta, el mundo visceral, oxidado y demencial del pequeño pueblo sigue logrando transmitir íntegro la agobiante desesperación de un entorno insano donde la música, el apartado artístico y la historia se confabulan para parir un juego atemporal perteneciente al Olimpo de títulos presentes en toda la historia de los videojuegos.
Tengo que serles sincero, hacía muchísimo tiempo que no la pasaba tan mal en un videojuego y esto me sorprende de cierta manera pero comprendo el motivo de esto. Silent Hill juega con tu mente, todos esos sórdidos detalles presentes a lo largo del juego nos bombardean desde el principio y con esto englobo todos los apartados con los que el juego desafía a todo valiente que se atreva a adentrarse en una aventura neblinosa, misteriosa y perturbadora. Este análisis me resulta un poco complicado, no por faltarme palabras para desarrollar la entrada pero si por querer escupir todo aunque sea de forma desordenada lo fascinado que estoy, en serio, cuando menos me había dado cuenta ya estaba mesclando en un mismo párrafo la historia y el apartado sonoro, menudo puto desastre, será mejor comenzar de una vez.
Silent Hill nos narra el descenso de Harry Mason hacia el más brutal de los infiernos. El junto a su pequeña hija se encontraban en viaje por la carretera hacia un pequeño pueblo de cierta afluencia turística llamado Silent Hill, durante el trayecto y a punto de llegar a su destino son sorprendidos por una silueta en medio de la carretera, esta resulta ser una mujer y Harry en su intento de no arrollarla pega el volantazo solo para terminar en un fuerte accidente, al despertar se percata que su hija no está.
Recorriendo las calles neblinosas del pueblo durante un tiempo nota la presencia de una niña que parece escapar de él, debido a la nula visibilidad Harry no reconoce del todo si es o no es su hija pero le vale verga, está segurísimo que es ella y comienza a seguirá hasta un extraño callejón, durante su recorrido no encuentra algo extraño aparte de la densa niebla hasta que se topa con una escena surrealista, los despojos de alguien o algo ya hacen desperdigados por el piso en una intensa mancha de sangre. Harry sigue adentrándose al callejón y nota como la luz ha desaparecido, la pesadilla ha comenzado, siguiendo más y más en ese oscuro lugar se encuentra con una silla de ruedas, una camilla con un bulto cubierto y como postre ante tal surrealista espectáculo se topa de lleno con una persona… o lo que queda de ella colgado de una pared.

Harry es atacado por extrañas criaturas que terminan por matarlo, o eso parece. Nuestro protagonista despierta de su pesadilla en una cafetería y ve como lo acompaña una policía, Harry cuenta su historia y le pregunta a la agente si ha visto a su hija, esta responde de forma negativa.
Es en este punto cuando caemos en la cuenta de la gravedad de la situación, un pueblo vacio y al parecer sumamente peligroso, tanto como para que Harry reciba una pistola de parte de la uniformada antes de seguir con su trabajo dejando al devastado hombre a su suerte… y menuda suerte tiene, no ha tan siquiera salió de nuevo y ya se ve en la obligación de utilizar su arma contra un ser alado de aspecto nauseabundo, Harry acaba de ser abrazado por el pueblo y no piensa soltarlo tan fácil.
Todo lo aquí expuesto con anterioridad pasa en pocos minutos y representa solo el inicio de nuestra travesía. Han pasado muchísimos años desde que el juego salió y en general coincidimos en lo magnífica que resulta la historia de este juego, lleno de simbolismos, mensajes ocultos y en general un rico universo donde lo aparentemente dejado al aire puede adquirir tantísimos significados que la Internet está a rebosar de teorías e interpretaciones. Siendo sinceros no me siento la persona más capaz para contarles profundamente todos los aspectos que hacen a Silent Hill a nivel narrativo uno de los mejores juegos terminados por un servidor, pero nuestra compañera Gerald Durden, dueña de un magnífico blog, nos ha brindado untremendo escrito sobre su propia interpretación con infinidad de detalles.

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