Es impresionante como juegos de este estilo con los dichosos elementos tan manidos sea tan popular ahora, cuando en años anteriores simplemente quedaban muchas veces como títulos esporádicos disponibles en las páginas de juegos flash o similares, sin embargo la tendencia y aceptación de este juego supongo se deberá a que la gente le gusta ver como otros juegan, sus posteriores reacciones y comentar o expresar lo evocado, en lo particular ver a otros jugando con expresiones sobreactuadas como pasó en su momento con Slender o la demo PT nunca han sido un gancho… pero es innegable que muchos juegos vendes básicamente por esto y la verdad es que me alegro por las personas implicadas en el desarrollo, sobre esto a las pruebas me remito dado que para promocionar “Five Nights at Freddy´s en Steam se ha recurrido a poner este video junto al tráiler oficial:
Pero no es el caso ponerse a hablar sobre todo este fenómeno a profundidad hoy. La historia del juego es muy simple sin esconder nada fuera de lo normal a primera vista, somos contratados como un guardia para trabajar vigilando una pizzería perteneciente de una cadena especializada en hacer fiestas y demás eventos con “animatronics”; quitando el hecho de si es mucho o poco el dinero a obtener, tan solo 120 dólares, el trabajo no suena muy exigente, pero da un puto mal rollo el hecho de cuidar a un cuarteto de robots con traje de animales y más saber que estos cabrones se mantienen encendidos durante la noche para evitar posibles descomposturas, siendo tú en realidad el encargado de vigilar que no salgan pero lo verdaderamente jodido es saber que vienen a por ti con unas ganas locas de matarte y no la tendrán nada difícil, equipado solo con una pantalla para controlar cámaras dentro de una habitación con botones que activan puertas y luces como nuestra única manera de sobrevivir, para más sabor decir que todos los aditamentos a nuestra disposición gastan energía necesaria para mantener todos los sistemas de defensa y vigilancia operativos.
No estamos solos… me refiero a que no somos el único sujeto vivo pues aparte de nosotros otro vigilante nos llamará al principio de nuestro turno para darnos consejos útiles y revelar datos escabrosos de los robots, esto le da un trasfondo interesante junto a documentos y elementos del mismo escenario pero no son lo suficientemente claros o explícitos para evitar muchísimas teorías que de momento circulan en la red.

La mecánica de juego es jodídamente sencilla y limitada, vamos que solamente nos dignamos a utilizar las diversas cámaras repartidas por todo el establecimiento vigilando el avance de los animatronics hacia nuestra posición sin poder hacer una puta mierda para evitarlo, todo para al final conocer tentativamente cuando están literalmente rasgando la puerta de entrada a nuestro puesto y accionar el cierre de esta. Sí, con todo esto dicho uno piensa por cuales derroteros va, la de la indefensión, no vamos a negar que esté presente pero la paranoia es el elemento primordial. Verán, en otras obras el jugador se ve obligado a tener cuidado, a temer de lo que está oculto y a localizar los peligros para enfrentarse, huir o esconderse; ahora bien, tomemos todo esto, agreguemos el vigilar a múltiples objetivos, la indefensión de la que somos presa y una exigente gestión de recursos para no agotar nuestra batería… sí, ahí tenemos la gracia de todo el juego.
El desmadre empieza apenas notamos que uno de los tres animatronics principales a desaparecido del escenario, localizarlo significa ir de cámara en cámara, pero claro, mantenerlo vigilado significa gastar batería, lo mejor sería entonces esperar a que se plantaran en los pasillos que conectan con el puesto de vigilancia pero para divisarlos se deben de prender las luces y esto también gasta batería, tener las puertas cerradas igual así que es inútil quedarse atrincherados con todo cerrado y a sabiendas de que los robots pueden salir de improvisto dada la nula vigilancia pues es de a huevo tener que estar checándolos por las cámaras pero no olvidemos que pueden llegar a ser 4 moviéndose a distintas habitaciones y perder de vista a uno no augura nada bueno significando que o ya está en nuestra sala esperando a que bajemos la pantalla para matarnos o lo tenemos a punto de hacerlo. Toda esta tarea resulta sumamente tensa dado el hecho de la imposibilidad de realizar algo por un periodo de tiempo prolongado y ponerte con otra cosa es exponerte sea como sea.
Nuestros acechadores son unos verdaderos hijos de puta y durante toda nuestra partida jugarán con nosotros acercándose para después desaparecer a salas anteriores, quedándose plantados por horas enteras en un mismo pasillo o trabajando en conjunto para acorralarnos en horas finales y hacernos gastar toda la energía restante, en nuestra primera partida pasarla mal es de lo más normal pero el juego no presenta mayor reto a partir de identificar los patrones de movimiento. Durante las primeras muertes no sabremos bien que cojones está haciendo cada puta máquina asesina peluda con su forma de avanzar pero no nos tomara mucho tiempo saber que cabrón visita más seguido determinadas salas, donde pueden pasar más tiempo sin moverse o simplemente en que tramo dejan de ser una amenaza por un rato, al final de las 5 noches pocas ganas me quedaron de seguir jugando pues podía detectar donde me había equivocado y sabía que al bajar la pantalla sería un “Game Over” de forma probable… que tampoco soy un puto mago para saber al 100% cuando moriré.
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